El Consejo de Ministros del actual Gobierno ha aprobado la creación de dos parques marinos que suman un total de 420.000 Km2. Uno de ellos está ubicado en el Cabo de Hornos y comprende una extensión de140.000 Km2. El otro se encuentra en el Archipiélago de Juan Fernández y alcanza los 262.000 Km2, más 24.000 Km2 adicionales de área marina costera protegida de uso múltiple, la cual habilita la pesca artesanal con artes tradicionales exclusivamente a los pescadores fernandecianos. Esto tiene importantes consecuencias para la pesquería tradicional de langosta y el modo de vida que se ha desarrollado en torno a ella.

Si bien ya se celebra el hecho en el archipiélago, para una porción de los isleños ésta es una victoria agria. Por una parte, se trata de un avance en el camino de la conservación que la comunidad pesquera del lugar ha trazado desde sus inicios, autoimponiéndose a principios del siglo XX una serie de normas que han resultado muy beneficiosas para esta pesquería: la talla mínima de captura, la obligatoriedad de artes de pesca selectiva (la trampa langostera), la prohibición de pescar langosta por medio del buceo o la exigencia al Estado de una veda del recurso de casi seis meses. Medidas que han posibilitado la adecuada reproducción de la langosta bajo un régimen permanente de explotación artesanal.